Don Miguel Aimar, inmigrante italiano, en 1899, decidió vender su propiedad rural y adquirir un terreno ubicado en el corazón del pueblo.
Dado su ímpetu de gran luchador y visionario, decidió levantar un salón cuyo frente daba a la calle Correo (hoy Belgrano), e inaugurar, el 12 de abril de 1910, un bar al que denominó VICTORIA.

