Una joya arquitectónica que fusiona los estilos italianizante con el refinado francés. La primera sala inaugurada por Miguel Aimar, cumplió la función de biógrafo y data del 12 de abril de 1910. En 1929 fue reinaugurado con grandes mejoras como palcos en herradura, columnas, escenario, butacas de madera. En el S. XXI la sala fue intervenida reemplazando pisos, butacas y colores originales tal como esta en la actualidad y en el año 2014 fue declarada Patrimonio Arquitectónico, Cultural e Histórico municipal.

